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Los grandes misterios sin resolver


La señal WOW!

La señal Wow! es el nombre, en círculos astronómicos, que se le dio a una emisión de radio que se sospecha podría tener un origen extraterrestre. Fue recibida el 15 de agosto de 1977, a las 23: 16 horas, por el radiotelescopio Big Ear.

Por aquél entonces un procesador IBM 1130 captaba las señales obtenidas por el telescopio y las convertía en caracteres alfanuméricos que correspondían a la intensidad de cada emisión. Naturalmente, cuando estaban escaneando, los radiotelescopios “escuchaban” interferencias (ruido), generalmente ecos de la explosión del Big Bang.

Y he aquí los sorprendente del caso, la emisión captada duró 72 segundos, tuvo una intensidad 30 veces mayor que el ruido circundante y se estipula venía de la zona oeste de la constelación de Sagitario. Lamentablemente no fue grabada pero sí registrada por el ordenador del observatorio en una sección de papel continuo.

El acontecimiento pasó desapercibido hasta que unos días más tarde el profesor Jerry R. Ehman de la Universidad de Ohio, que por aquél entonces trabajaba como voluntario en el proyecto SETI, descubrió la extraña señal. A causa de sorpresa y conmoción que le generó el hecho, el científico escribió en el papel continuo la exclamación WOW!, palabra con la que luego fue bautizada la emisión.

La secuencia extraterrestre registrada fue 6EQUJ5, sorprendentemente 30 veces más intensa que el ruido de fondo y de la cual actualmente todavía se está investigando el origen.

La Atlantida

Durante siglos, la historia de un reino sumergido ha sido motivo de interés y estudios por gentes de todas las razas y épocas. La realidad se vio envuelta de un halo de misterios y leyendas tales que las teorías propuestas son incapaces de determinar qué parte de lo que se cuenta es ficción y cuál no lo es. El origen de la Atlántida, su cultura y sobre todo su localización, ha sufrido toda clase de propuestas, extravagantes algunas de ellas, que han llevado a sus gentes desde ser una sociedad avanzada tecnológicamente, incluso hasta por delante de nuestros tiempos, hasta ser una sociedad infinitamente rica, e incluso llegados de otro planeta. Sea como fuere, en algún punto de la tierra, desde las profundidades del mar, siglos de historia nos contemplan, ocultos donde nadie puede encontrarlos.

Fue Platón, hacia el 347 a.C. el primero y único que dejó por escrito la existencia del reino de la Atlántida en sus diálogos de Timeo y Critias, cuando hizo una descripción de ella como una isla extensa y llana en cuyo centro había una colina, que a su vez estaba rodeada de tres anillos concéntricos de mar. En la cima de la colina había un templo dedicado a Poseidón y Cleito rodeado por un muro enteramente de oro. A su lado, otro templo de Poseidón estaba hecho de plata. Dos fuentes manaban constantemente agua, una fría y la otra cálida.

En el anillo más cercano vivían los más ricos y de alto status de su sociedad, y en el siguiente anillo los plebeyos. Más allá una extensa pradera repleta de aromáticas sustancias, hasta completar una isla “más grande aún que Asia menor y Libia juntas”…

Como vemos, una descripción demasiado idílica como para resultar creíble, más aún cuando la descripción que hacía Platón la basaba en las historias de un ateniense, Solón, que decía haberlo escuchado de un sacerdote al que a su vez se lo había contado otro…

Similares propuestas se hicieron para su desaparición, ya que según aquellos escritos, su sociedad se perdió en su propia decadencia y corrupción. Sus gobernantes quisieron expandirse y comenzaron una época de invasiones a las tierras cercanas, e incluso se contó que llegaron a dominar todo el norte de Africa, hasta Egipto. Tal ambición fue castigada por sus dioses con una explosión volcánica que arrojó ceniza y arrasó su civilización, para posteriormente ser destruida por un maremoto que la hundió en apenas 24 horas.

Platón situó aquella tragedia alrededor del 9600 a.C. en un lugar que estaba “más allá de las columnas de Hércules”, muy cerca de las islas Canarias, una vez atravesado el estrecho de Gibraltar.

Todas aquellas historia míticas tenían por fuerza que levantar las aspiraciones de muchos historiadores y estudiosos dispuestos a llevarse la gloria de ser quienes descubrieran los restos de aquella magnífica civilización.

Ciertamente su descubrimiento sería un hito en la historia; sin duda alguna, el mayor descubrimiento que pudiera hacerse, aunque desgraciadamente también sería el final de tantos siglos de leyendas. Son tantas esas teorías lanzadas, en cuanto a su localización, que a la Altántida se la ha situado desde el estrecho de Gibraltar, hasta en las cercanías de Islandia, o en las Azores, o como se dicen en las últimas teorías, las más aceptadas, en los alrededores de las Islas Cícladas.

Pero la historia de su posible localización es otra historia que puedes leer en Teorías sobre la Atlántida.

La Niña electrica

Angélique Cottin era una niña inglesa, campesina, de baja estatura, que al parecer ejercía un extraño efecto sobre las personas y las cosas, que hoy en día se conoce como psicoquinesia o telequinesia. De hecho, los fenómenos psíquicos que ella producía son muy similares a los que normalmente se asocian con los poltergeists.

A Angélica se le conocía como la Chica Eléctrica o la Chica Poltergeist, y su caso, aunque no único, fue uno de los primeros fenómenos paranormales investigados científicamente. Como tal, Angélique merece una seria atención, no sólo por parte de los parapsicólogos y los entendidos en la materia.

Los extraños fenómenos en torno a esta niña comenzaron a suceder en la ciudad de La Perriere, en Francia, el 15 de enero de 1846, cuando Angélica contaba con 14 años. A las 8 de la noche, Angélica junto con otras chicas, estaba tejiendo guantes de seda, cuando, de repente, la rueca que usaban comenzó a temblar como si estuviera viva.

Las niñas intentaron contarlo a sus vecinos, pero éstos no les creyeron y les obligaron a continuar con su trabajo. Una por una volvieron lentamente de nuevo al taller, que se mantuvo tranquilo hasta que Angélica llegó a él. En ese momento, las ruecas comenzaron de nuevo a moverse misteriosamente. Todas las niñas gritaban de pánico, menos Angélica, que sentía una extraña sensación de atracción hacia las ruecas.

Cuando los padres de Angélica se enteraron del incidente, pensaban que su hija debía estar poseída. Así que la llevaron a la iglesia del pueblo, a fin de que fuera exorcizada. Sin embargo, el cura pretendía primero presenciar el extraño fenómeno por sí mismo, para convencerse del extraño suceso, y aconsejó a sus padres que llevaran a la niña a un médico.

Mientras tanto, las sensaciones extrañas de Angélica continuaron. Cuando la niña trataba de sentarse en una silla, ésta la empujaba hacia fuera, y era tal la fuerza del poder que ni siquiera un hombre la podía sentar sobre ella. Si dormía en una cama, ésta se sacudía, y el único lugar en el que podía hacerlo era sobre una gran piedra recubierta de corcho.

Los objetos se acercaban a ella, incluso sin contacto físico aparente. El simple toque de su mano, incluso sobre muebles pesados, hacía que éstos rebotaran y saltaran de arriba a abajo. Las personas que estaban cerca de ella podían tener con frecuencia descargas eléctricas. Cuando esto sucedía, el corazón de la niña latía a 120 pulsaciones por minuto, y a veces venían acompañadas de convulsiones.

Lo curioso del caso era que los metales no se veían afectados por su poder, lo que indicaba que, si fuera un poder eléctrico, sería un poco raro. Sus poderes a veces desaparecían durante dos o tres días, y a continuación se iniciaban sin previo aviso. Cuando ella se encontraba cansada, por ejemplo, los efectos se reducían.

La niña fue llevada a París para que fuera sometida al estudio médico. Allí fue examinada por el doctor Tanchou, que fue testigo de sus poderes. Precisamente, en muchas ocasiones, el sofá en el que se sentaba la niña se movía por la sala de consulta. El médico, sumamente impresionado, requirió los servicios del famoso físico y astrónomo, Francois Arago. El físico llegó a la conclusión que los fenómenos eran reales y publicó un informe en febrero de 1846.

Arago pensaba que el poder de Angélica se debía al electromagnetismo. Señaló que el lado izquierdo de su cuerpo, concretamente sobre su mano izquierda y la pelvis, se hallaba más caliente que la parte derecha cuando se producían los fenómenos de la niña. Además, los fenómenos no se producían continuamente, sino sobre todo de noche, entre las siete y las nueve.

Arago se inclinó aún más hacia su teoría del electromagnetismo cuando descubrió que la niña tendía a lanzar los objetos que se movían a su paso hacia el norte, incluso la propia Angélica actuaba como una brújula, ya que siempre lograba acertar dónde se encontraba el norte de algún lugar en concreto.

A pesar de la imprevisible naturaleza de los fenómenos, la salud de Angélica era excelente, aunque se sugería que alguna enfermedad nerviosa era lo que podía haber provocado el origen de los fenómenos. Los padres de la chica, pobres y viendo la sugerente oportunidad, decidieron, en contra de Arago y los médicos, realizar en París una exposición con la niña, para que la visitaran los turistas previo pago.

Sin embargo, el 10 de abril de 1846, los fenómenos paranormales desaparecieron, y ya no volvieron jamás…

La desaparicion del vuelo 19

El 5 de diciembre de 1945 una escuadrilla de cinco aviones torpederos Avenger TBM-3, pertenecientes a las Fuerzas Aéreas norteamericanas, desaparecieron sin dejar rastro durante unos vuelos de práctica a pocos minutos de haber partido de su base de Fort Lauderlade, Florida. La desaparición se produjo en la zona que popularmente se conoce como “El Triángulo de las Bermudas”.

La flota de aviones, bajo el nombre clave de vuelo 19, estaba preparada para afrontar condiciones de clima adverso y estaban provistos de combustible suficiente para volar cerca de 1.800 kilómetros. Sin embargo, las condiciones del clima en ese día eran más que favorables (apenas unas pocas nubes en el cielo), y las desapariciones se produjeron cuando los torpederos habían volado apenas unos 120 kilómetros desde el despegue.

Casi dos horas después de haber salido de la base militar, el piloto del avión insignia, el teniente veterano de marina Charles C. Taylor habló a la torre de control desconcertado. Habían perdido el rumbo. “No estamos seguros de nuestra posición. No podemos avistar tierra”, repetía el hombre a cargo de la escuadrilla de aviones. “Todo parece raro… hasta el océano está distinto…parece que estuviéramos sobre aguas blancas…”

Las comunicaciones entre los pilotos y la torres de control se fueron entrecortando hasta desaparecer por completo. Algunos minutos después fue enviado un hidroavión para iniciar la búsqueda de la flotilla perdida, pero a los 27 minutos de salir de la base, el hidroavión también desapareció.

La zona del Triángulo de las Bermudas es reconocida mundialmente por los misterios que encierra. Es un área de casi 4 millones de kilómetros cuadrados que se extiende desde Melbourne, en la punta de la península de Florida, hasta Puerto Rico y las islas Bermudas. Cientos de desapariciones de barcos y aviones a lo largo de su historia le han dado su velo de misterio que aún hoy lo hacen famoso.

Es preciso aclarar que la zona es una de las más transitadas del mundo por aviones y por barcos, y que no todos desaparecen. De hecho, comparativamente hablando son apenas unos pocos. Pero la manera en que los aparatos que han desaparecido, lo han hecho sin dejar rastros es lo que llama la atención. Es un misterio porque no existen explicaciones lógicas a tales desapariciones.

Ante estos hechos, las teorías hablan de superposición de dimensiones, abducciones alienígenas, burbujas de gas metano, influencia de viejas y extrañas máquinas de la civilización perdida de la Atlántida, experimentos ultrasecretos del gobierno estadounidense, etc. En cuestiones de conjeturas, las teorías son amplísimas.

Sin embargo, hace un tiempo ya que el Triángulo de las Bermudas ha dejado de sonar con fuerza en los ámbitos del mundo paranormal o de los misterios. No ha habido desapariciones que contar. No parece que los aviones o los barcos de hoy se pierdan en sus aguas. Tal vez se cerró el portal dimensional.

Tal vez, los extraterrestres se han aburrido de secuestrar humanos. Tal vez, a las viejas máquinas de la Atlántida se le han acabado sus baterías. Tal vez el gobierno norteamericano esté cansado de experimentos ultrasecretos en esas aguas, y ahora esté apuntando con sus conspiraciones a otras regiones del mundo, un poco más lejos de su casa.

O puede que el Triángulo sólo se esté tomando un respiro…

Los Circulos en los cultivos

Casi 30 años se cumplen ya de la aparición de los primeros círculos de las cosechas en Inglaterra, y aún tantos años después, siguen siendo un misterio que nadie es capaz de explicar. Se ha dicho que son obra humana, pero lo cierto es que en experimentos realizados por humanos, nadie ha podido igualar esos dibujos tan absolutamente simétricos y perfectos. Además, desde entonces, cada año aparecen casi 250 dibujos más repartidos ya por todo el mundo.
Los círculos de las cosechas comenzaron en agosto de 1980 en Wiltshite, en Inglaterra. A partir de aquella fecha, se registraron formaciones similares por todo el país, ante el asombro de los ciudadanos que veían como esos enormes dibujos, que desde el aire tienen un diseño tan perfecto, aparecían en cuestión de minutos.
Éste es uno de los mayores misterios que encierran. A veces esos diseños han aparecido en cuestión de pocos minutos, como por ejemplo el producido cerca de Stonehenge. Allí, varios testigos declararon que en esa zona no había nada a las 17,30 h. de aquel día. Apenas media hora después se descubrieron en aquel mismo lugar hasta 151 círculos concéntricos con una medida total de 279 metros. Cuando se estudiaron se dieron cuenta de que las plantas sobre las que se dibujaban esos círculos no habían sido siquiera cortadas, sino que estaban aplastadas pero sin romper el tallo. Cada planta se inclinaba a un lado y se enlazaba con la anterior. Además estas plantas estaban afectadas por anomalías químicas y electromagnéticas.

En Inglaterra a los círculos de las cosechas los llaman “Crop circles” o “círculos de los cereales“. Sin embargo, si al principio se encontraban en estos tipos de cultivo, ahora ya se han extendido a todo tipo de campos y por todos los países del mundo. De hecho, las últimas alteraciones se han encontrado en Argentina, pero también las ha habido en Canadá, en Estados Unidos, en Rusia o en Holanda, entre otros. Además, ya no se trata sólo de círculos, sino que también han comenzado a aparecer dibujos esotéricos, como el Menorah, candelabro judío de siete brazos, símbolos religiosos o rostros humanoides.

El escepticismo que han despertado a veces este tipo de apariciones proviene de cierta ocasión en que dos ingleses, Bower y Chorley, se autoinculparon de los diseños. Extrañamente, se hizo toda una gran campaña al parecer destinada a desviar la atención de la formación de aquellos círculos, pero lo cierto, es que años después se pudo demostrar que estos dos ingleses nada tuvieron que ver en esas apariciones.
Son muchas las teorías que se han lanzado sobre los círculos de las cosechas, siendo las más recurrentes la de que se trata de comunicaciones emitidas por entes extraterrestres. Los naturalistas apoyan la tesis de que son mensajes que nos está emitiendo la Madre Tierra como queja al trato que le damos, mientras que los más lógicos afirman que se han formado por algún tipo de vibraciones de ultrasonidos o radiaciones emitidas por quizás algún tipo de experimento secreto.
La teoría más firme y conocida es la de Forgione que le da un punto de vista mucho más místico al decir que es la “irrupción inesperada de lo divino en nuestra realidad” y que nos encontramos ante un nuevo ciclo cósmico.

Círculos en Milk Hill

La formación más compleja y grande es la aparecida en el año 2001 en Milk Hill, pero son muchas las formaciones a las que se han encontrado semejanza con elementos mágicos o históricos, como el famoso sello mágico de Giordano Bruno.

Las Piramides

Imponentes, majestuosas. Las pirámides de Keops, Kefren y Micerinos se alzan en medio del desierto de Gizah altivas. Te detienes frente a ellas, y quedas absorto; tu mente perdida en el tiempo; en épocas de conquistas; en épocas de Grandes Imperios… y sobre todo, en épocas de una civilización que ha cautivado a la Humanidad por su grandeza, por sus monumentos, por sus misterios.
Las pirámides, ¿cómo se construyeron?, nos preguntamos. ¿Cómo es posible que en una época sin los medios actuales, se pudiera construir con tal perfección un monumento funerario capaz de albergar en su interior las catedrales de Florencia, Milán, El Vaticano, Londres y la Abadía de Westminster. La Gran Pirámide de Keops tiene 2.300.000 bloques de piedra caliza de entre dos y quince toneladas cada uno. 230 metros en cada una de sus caras y 146 metros de altura. Por otro lado, su relación matemática perfecta: el doble de la longitud de sus lados por su altura, el famoso número pi.
Muchos misterios, muchos secretos, y sobre todo, mucho respeto. Misterios y respetos que, sin duda, se vieron aderezados por muchos desastres ocurridos en relación a momias y tumbas egipcias. Recordemos, por ejemplo, lo sucedido en el Valle de los Reyes, cuando Howard Carter descubrió la tumba de Tutankamón un 17 de Febrero de 1.923. De la expedición que lo acompañaba, en los 6 años posteriores, 35 personas murieron en condiciones misteriosas. incluso, el perro de Lord Carnavon murió de un infarto fulminante. Una inscripción grabada sobre tu tumba, desató el miedo:
“La muerte golpeará a quien perturbe el sueño del Faraón”
O qué decir del hundimiento del Titanic. Poco saben que en el Titanic, un inglés llevaba en las bodegas la momia de una pitonisa de la época de Amenofis IV. Esa momia llevaba un brazalete cuya inscripción rezaba:
“despierta de tu postración y el rayo de tus ojos aniquilará a todos aquellos que quieran adueñarse de ti”
Son dos sucesos entre otros muchos que se han producido a quien de un modo u otro han estado relacionados con aquel pasado egipcio, y que han servido para que la construcción de las pirámides esté envuelta de un halo misterioso que aún hoy se intenta desvelar.
Metafísicas aparte, poco a poco se van descubriendo nuevas pistas que habilitan teorías cada vez más perfeccionadas sobre su construcción. La primera pirámide construida fue la pirámide escalonada de Zóser en el año 2.650 a.C. para el Faraón Snefru, padre de Keops. Construida como una mastaba, ha servido de base para el estudio de otras pirámides mayores. Así, el arqueólogo alemán Guenter Dreyer formuló en el año 2005 una teoría según la cual la construcción de las pirámides es una sucesión de montículos y muros que se iban superponiendo, de modo que una pirámide no es sino un desarrollo del concepto de la mastaba, a la que se le iban añadiendo muros.
El primer gran misterio en la construcción de todas las pirámides y al que se enfrentan todas las teorías, es el de la elaboración de las grandes piedras de las que se hacían uso. hay varias teorías, pero se cree que las piedras se clasificaban según su dureza y apariencia, en caliza, arenisca, alabastro y granito. Los egipcios usaban los estratos de mayor calidad y extraían mediante galerías los materiales más resistentes a la intemperie. Los bloques se cortaban con forma cuadrada o rectangular, y para tallarlos y cortarlos se usaban mazos de madera y herramientas de cobre y bronce. Hasta hace unos años, se pensaba que en las hendiduras se introducían cuñas que al mojarse, se expandían y separaban la piedra. Pero dadas las herramientas existente, ahora se afirma que se introducían cinceles y se calzaban con cuñas, de modo que la presión era doble. Para las piedras duras se golpeaban con un mazo de piedra dolerita. Otra teoría afirmaba que se encendían fuegos y así el granito, por el calor, se rompía.

El segundo misterio al que enfrentarse es su forma triangular. Se relaciona con el concepto de espiritualidad de los egipcios. Este tipo de construcción era un vehículo para la continuación de su vida en el más allá, de modo que asemejaban a una especie de escalera por la que el espíritu del Faraón alcanzaba el cielo. Otras teorías apuntan a que su forma se asimilaba a la de las montañas, dado que en la religión egipcia, las deidades habitaban en las montañas.
Y por último, el tercer y gran misterio: el de su construcción. Muchas son las teorías como decimos, pero la más fundamentada es la que se basa en escritos de Herodoto, quien describía con todo lujo de detalles la construcción de la Gran Pirámide de Gizeh. Según el historiador la pirámide fue construida en 20 años y con 3.000 trabajadores. La pirámide constaba de varias alturas, en las que se situaban poleas, de modo que una vez llegaba la piedra a una de esas alturas, la polea la levantaba a la siguiente y así sucesivamente. Pero dado que no había herramientas similares en esa época, pronto se desechó, aunque sirvió para elaborar aquellas otras teorías que hoy resultan más convincentes: de todos los bloques se procuraban encajar los externos, los visibles, de modo que la construcción pareciera perfecta, pero los internos se soltaban y luego se rellenaban los huecos con barro y piedra. Estos bloques se subían por rampas exteriores, y a través de una especie de patines por los que rodaban. De ellos tiraban unas poleas y se ayudaban de palancas. Al mismo tiempo que se iba ganando altura, las partes acabadas se iban recubriendo a fin de reafirmar el terreno y las pendientes. La punta de la Gran Pirámide se recubrió con un gran piramidón de oro. finalmente, esas rampas exteriores, al no estar bien ancladas, se habían perdido con el paso del tiempo.
Esta teoría echó por tierra aquella otra por la que se postulaba que sólo existía una gran rampa que ascendía desde la base, en línea recta, hasta el vértice, cosa bastante ilógica si se tiene en cuenta que con una pendiente así, sería materialmente imposible subir las grandes piedras.
La última y gran teoría ha sido la publicada hace escasos días, según la cual el francés Jean Pierre Houdin afirma que esas rampas existieron realmente, pero por el interior de la pirámide.

Esta rampa interior en forma de túnel, facilitaba la construcción de la pirámide desde el interior al exterior, y por ello requería de menos herramientas, y ninguna polea. Según el francés, hubo dos retos: construir la propia pirámide, y luego la cámara funeraria. Inicialmente, para las primera alturas, se usó una rampa exterior. A partir de ahí, se construyó la rampa en espiral a lo largo de la cual iban colocándose las piedras. Las esquinas se tapaban posteriormente. Para los bloques superiores de la cámara funeraria, afirma que se usaron contrapesos que ayudaban a alzar las piedras.
Y, por último, para los amantes de las creencias extraterrestres, por supuesto, no podía faltar la hipótesis de la intervención de seres de inteligencia superior. Von Daniken afirma que hoy día, nadie podría construir una pirámide con la perfección de la de Keops, y si eso es así, la implicación es clara, según él… sólo seres superiores pudieron aportar las técnicas y conocimientos para su construcción. Entre sus seguidores, el propio J.J. Benítez. quienes afirman que no sólo las pirámides tienen implicaciones extraterrestre, sino otros muchos monumentos, como Macchu Pichu o Chichén Itzá.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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